WORDS IN THE INK

Distancia || Dolor

Te veo reír y me duele. Porque ya no ríes por mi sino por ella. Ya no soy la fuente de tu felicidad, solo desdicha y despecho generan mis palabras, mi presencia. Quisiera desaparecer, dejar este cuerpo que solo dolor te recuerda. Me gustaría poseer su cuerpo, el de aquella persona que ahora acapara toda tu atención y te devuelve todo lo que te robe.

Dios sabe que intente olvidarte, enterrar todo este amor, este dolor, todo aquello que me encadena a ti… pero fue imposible. Es tan grande que no me cabe en el pecho. Y me razga el alma cada vez que nuestras miradas se cruzan, haciendo hasta lo imposible para salir, para tocar tu corazón y conseguir tu perdón. Sentimientos ilusos que creen poder volver el tiempo atrás, pero ya no es posible. Tu perdón es mi quimera.

Ahora veo que te alejas, estiro mi brazo como queriendo alcanzarte a la distancia, mi mano se estira hasta su limite, intentando atraparte, impedirte huir. Pero es imposible, estas tan lejos, tan distante. Me rindo y llevo mi mano a mi pecho tratando de encerrar mi llanto.

Suspiro.

Comienzo a caminar lentamente, pero en sentido contrario. El único que conoceré de ahora en mas…..

 

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Ninfa || Viento

Corro. Siento el viento, cada fragmento de mi cuerpo, de mi mente, mi todo se une a él. Siento que  vuelo, que me libera, me limpia. Todo aquello que antes parecía aplastante e imposible se hace liviano, casi lo puedo tocar con los dedos. Creo que todo es posible, la naturaleza me lo dice a gritos. Sonrió, canto, grito, salto, ruedo por el bosque. Soy feliz.

De pronto la veo, ninfa del bosque, correteando detrás de una ardilla como quien lo hace detrás de un cachorro. Sonrisa amplia, mostrando una dentadura blanca, perfecta. Piel de sol y ojos de cielo. Siento que estamos conectados. Nuestras miradas se cruzan y como un hechizo del bosque, el tiempo se detiene. Estamos solo los dos, ya no escucho a los animales revoloteando a nuestro alrededor, ni el murmullo de los arboles….. solo nuestros corazones latiendo, furiosos pero increíblemente sincronizados. Me sonríe. Nuestros corazones ya no se encuentran en sintonía, el mio se paro por unos segundos en ese momento. 

Ruidos. El tiempo vuelve a correr, igual que ella. La veo escaparse por entre el verde del bosque. El crujir de las hojas secas me despierta de mi embelesamiento  comienzo a perseguirla. Quiero alcanzarla, decirle que no huya, que la necesito. 

La pierdo de vista por momentos pero el crujir del piso otoñal me permite encontrarla una vez, y otra vez, y mil veces mas. Hasta que llego a un claro y me paro para tomar aire. Cuando recupero energías, aguzo el oído, quiero saber a que distancia esta pero el viento solo me devuelve silencio. Nada mas. Sigo intentando captar algún sonido, necesito hacerlo. Pero ya es tarde, la ninfa ya no juega, se a ido; se la llevó el viento….. sólo espero que algún día me la devuelva.

Oscuridad || Esperanza

Oscuridad. Camino a tientas, intentando encontrar algo tangible, que me de sentido de espacio y me salve de este mar oscuro, negro donde me encuentro ahogada, intentando no hundirme, rendirme y morir. De pronto algo solido. Una pared. Lisa, perfecta, todo lo contrario a mi. A lo lejos, una luz. Tenue al principio pero a medida que me acerco se va haciendo mas grande, mas brillante. Esperanza. Tal vez no todo esta perdido, Algo, Alguien me esta brindando una nueva oportunidad, una nueva vida. Quiero aprovecharla, tomarla, pero la luz es tan brillante…. no me atrevo a tocarla, tengo miedo de quemarme o que se asuste y se extinga. Titubeo. Solo la contemplo, asustada sin atreverme a tocarla pero tampoco intentando apartarme de ella. Finalmente cuando me decido, se apaga. Otra vez la oscuridad. MI indecisión me condeno a ella. SI hubiese sido valiente y hubiese tocado aquella luz brillante, esperanzadora, tal vez todo habría sido distinto. Ya es tarde, la oportunidad se esfumo. Suspiro y sigo caminando, a tientas, llorando bajito, aceptando, abrazando esa oscura realidad, mi realidad, aquella que me toco como suma de mis decisiones (mis indecisiones, mejor dicho). Morir no es una opción aqui. Ni la muerte me quiere acompañar en mi procesión. Acepto mi soledad y camino, hasta que los pies se me encallen y sangren, camino porque es lo único que puedo hacer. No, también puedo esperar, esperar que aquella luz que conocí se cruce de nuevo en mi peregrinar, segura ahora de que, si lo hace, no dudare en tocarla, en embriagarme de ella. Porque ahora se que no hay sentimiento mas calido que la esperanza ni mas frío que la soledad. Asique camino, camino y espero….